Texto: Antonio Morales Benítez
Doctor en Historia
Introducción
El 27 de noviembre de 2025 se celebraron en Ubrique las XX Jornadas Provinciales de Archivo, organizada por el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, con la colaboración del ayuntamiento de la localidad y la Asociación Andaluza Hespérides. Entre las actividades programadas se incluía una ponencia sobre el Archivo Municipal y los fondos documentales de Ubrique.
Las tareas de rescate, organización y descripción de este archivo comenzaron en noviembre de 1983 a cargo de José Luis Mancilla Angulo y Antonio Morales Benítez a iniciativa del ayuntamiento. Este proyecto fue uno de los pioneros en la provincia gaditana en la organización de archivos municipales. En 1991 culminaron estos trabajos con la elaboración de los instrumentos básicos para prestar sus servicios a investigadores y ciudadanía en general, habiéndose convertido en un centro de documentación imprescindible para el estudio de la zona, merced a las 1.749 cajas de documentos reunidos en sus estanterías. En junio de 2002, la Diputación Provincial de Cádiz publicó su inventario. Este artículo aborda todo ese proceso, así como las iniciativas que se han llevado a cabo para darlos a conocer. Para su desarrollo vamos a abordar en primer lugar su historia y nuestra experiencia en su rescate y organización. Posteriormente vamos a tratar, una vez organizado, de los fondos que se custodian y finalmente de las iniciativas posteriores.
Una historia de abandonos
Sería necesario remontarse a los orígenes de este depósito documental para explica la situación en que se encontraba, producto de una historia de abandonos, pérdidas irreparables y toda una serie de circunstancia e incidencia negativas para su conservación. Este archivo fue iniciado en el siglo XVI, tras la conquista cristiana de la ciudad por el duque de Arcos. Sin embargo, la totalidad de la documentación perteneciente a los siglos XVI y XVII, la mayor parte de la del siglo XVIII y la de los primeros años del XIX sería pasto de las llamas cuando, durante la Guerra de Independencia, las tropas francesas saquearon el ayuntamiento en el año 1810. Posteriormente este fondo sería víctima de la situación de enfrentamientos entre absolutistas y liberales a comienzos del siglo XIX. Así en 1813, al final de la Guerra de Independencia, se quemaron las cartas-órdenes de 1812 y 1813 y un ejemplar original de la Constitución de 1812. Y diez años después, en 1823, el guerrillero absolutista José Ruiz El Vizcaíno, tras disolver el gobierno municipal de signo liberal, quemó públicamente en la plaza del ayuntamiento las actas capitulares de 1821 y 1822.

Sin embargo, sabemos que en 1867 el consistorio encargó a Vicente Domínguez Vegazo la ordenación y arreglo del archivo. Aunque había estudiado la carrera de Instrucción Primaria en la escuela Normal de Cádiz, Domínguez fue oficial de secretaría y escribano de ayuntamiento y posterior secretario interino y la persona que se haría cargo entre abril y junio de ese año de la “reforma del inventario del Archivo”. Aunque, después de un breve periodo de desorganización, en 1871 el municipio demandaba un nuevo “arreglo”. Tras ello en los años posteriores esta documentación quedaría ordenada. Por lo que a finales del siglo XIX está perfectamente estructurada y se abren nuevas secciones. Son años en los que el archivo se lleva con regularidad y rigor, que coinciden con la prolongada gestión del secretario municipal Miguel Reguera Bohórquez. En 1933 se confeccionó un índice de toda la documentación contendida hasta esa fecha, que se iría actualizando en los años posteriores. Durante la guerra civil el depósito municipal no sufrió ningún daño.
Pero tras la contienda se abriría una nueva etapa. La ordenación de los años precedentes quedó interrumpida y los papeles aparecen más dispersos, sin ningún criterio de distribución temática o cronológica. Así, parte de la documentación histórica, debido a su inutilidad administrativa, quedó abandonada y perdió definitivamente su uniformidad al ser dividida en diferentes dependencias municipales ignorando la obligatoriedad legal de preservar el depósito en condiciones. Tras ello el archivo permaneció en situación de abandono absoluto y se perdería parte de la documentación. Esta situación se ocultaba, muchas veces, con el argumento de que había desaparecido durante la guerra. Pero fue esta desidia posterior la que provocó la desaparición o el deterioro de muchos legajos.
Los ayuntamientos democráticos recuperaron la sensibilidad tantos años perdida. El que fue resultado de las elecciones de 1979, ante la situación encontrada, trasladó parte de la documentación histórica que yacía en los depósitos carcelarios de los sótanos municipales a la antigua ermita de San Pedro para secar los papeles seriamente dañados por la humedad de tantos años. Incluso se tuvo un primer contacto en abril de 1983 con uno de estos archiveros para recuperar el depósito con el concejal de Cultura Jesús Trujillo.
Rescate y organización
Finalmente, el nuevo ayuntamiento surgido a mediados de ese año recogió el proyecto y a finales de 1983 dieron comienzo los trabajos. Al frente de la concejalía de Cultura estaba Antonio Martel González que impulsó de una manera decisiva el inicio de los trabajos, buscó los medios necesarios y prestó todo el apoyo que pudo a los archiveros. Un equipo formado por los licenciados en Geografía e Historia, José Luis Mancilla Angulo y Antonio Morales Benítez, asumió esta tarea en una conjunción de intereses.
Esta ordenación coincidía con la de Jimena de la Frontera, donde comenzaron los trabajos de manera paralela en octubre de 1983, solo un mes antes, a cargo de un equipo de cinco archiveros encabezados por el profesor Juan Ignacio de Vicente Lara. Sin conexión alguna entre ellas, estas dos iniciativas serían pioneras en la ordenación de archivos en la provincia de Cádiz. Un año después la Diputación Provincial de Cádiz podría en marcha el Plan de Ordenación de Archivos Municipales (POAM) y ambos ayuntamientos se integrarían en él.
La situación en que se encontraba el depósito era de un archivo dividido y apilado en diferentes lugares del ayuntamiento, donde se entremezclaba documentación muy diversa. Estas dependencias iban desde el sótano hasta un hueco que había sido abierto tras derrumbarse un falso muro que sostenía la techumbre del edificio y donde se amontonaban valiosos documentos del siglo XVIII junto a otros de fechas muy recientes. Los legajos y libros se encontraban con las hojas sueltas y se presumía lo complicado que resultaría la tarea de recomponerlos. Además, aquí eran arrojados toda clase de objetos que daban a lugar una sensación de un depósito de basuras. Una auténtica cueva en la que pocos se atrevían a entrar. Después supimos que con motivo de unas obras para construir unos servicios a finales de los años 60 o principios de los 70 en la segunda planta del edificio, se procedió a quitar de en medio los papeles que allí había y se fueron colocando en cualquier rincón sin ningún criterio y provocando su dispersión y en algunos casos su pérdida definitiva.
El estado de la documentación era bastante deplorable al haber estado expuesta durante tantos años a toda clase de agentes destructores: roedores, insectos, polvo, suciedad y sobre todo la humedad, no solo ambiental, que colabora la aceleración de la desintegración del papel, sino actuando directamente llegando a diluir la tinta y, por tanto, a hacer desaparecer o en el mejor de los caos, enturbiar la grafía.
Podemos concluir que la situación del archivo era de un absoluto caos. Quizás este depósito documental no ha tenido peor enemigo durante los últimos siglos que el abandono y el olvido al que fue condenado durante estos años de los primeros setenta. Ya que yacía en los lugares más inhóspitos e insalubres, al acecho de todas las causas y circunstancias posibles que hacían peligrar su existencia. La tarea prioritaria era salvar y detener el proceso de destrucción. Su ruina material no invitaba a emprender una tarea que debía iniciarse, necesariamente, quitando polvo y suciedad. Por lo que los trabajos se iniciaron más bien empujados por el voluntarismo de estos archiveros que por los medios que se disponían para la penosa tarea de reconstruir un archivo de estas características.
Inicialmente se llevó a cabo una labor de rastreo por todo el edificio municipal y, ante el desconocimiento de todos, en los rincones más recónditos iban apareciendo papeles en una sucesión que parecía no terminar nunca. En esta situación, y con unos problemas de espacio verdaderamente agobiantes para trabajar, se decidió emprender el traslado, en horario no laboral del personal del ayuntamiento para no interferir en su trabajo, de toda la documentación histórica a los nuevos salones de la Biblioteca Pública Blas Infante, adonde habían sido llevados la que permanecía en la ermita de San Pedro. Por lo que en un primer momento el trabajo físico primó sobre el propiamente técnico Y al hecho descargar tantos kilos de papeles habría de unirse su posterior limpieza, era totalmente necesaria dado que el polvo, la suciedad y cualquier agente extraño amenazaban la supervivencia de los documentos. También su empaquetado, así como una ficha descriptiva de su contenido que se introdujo en su interior.

Clasificación
Posteriormente, la tarea se centraría en tratar de reconstruir la estructura interna que debió tener de archivo. Para ello se efectuó una primera clasificación, ya que, exceptuando la Actas Capitulares, los diferentes grupos documentales no estaban estructurados, dado el carácter disperso de estos papeles. Para conocer cuantitativamente y cualitativamente su valor, fue muy importante recuperar de aquel montón de papeles el inventario que se hizo en 1933, aunque también sirvió, lamentablemente, para constatar pérdidas irreparables y significativas lagunas documentales.
La clasificación definitiva debía plantease sobre las bases más permanentes y estables que pudieran tener los ayuntamientos, por encima de órganos o dependencias que son producto de un momento histórico determinado. Por ello se priorizan las funciones y las actividades a los órganos, por cuanto su permanencia es más estable.
En el marco del POAM de la Diputación de Cádiz, se adoptó el cuadro de clasificación propuesto por la archivera sevillana María Antonia Heredia Herrera, directora del Archivo de la Diputación Provincial de Sevilla. Tuvimos algunas reuniones con ella en la propia diputación sobre este asunto y estudiamos algunos inventarios que ya se estaban publicando en la provincia desde 1983. Y posteriormente participamos en el grupo de trabajo que formaron los trabajadores del Plan bajo la supervisión de Heredia, que proporcionó un primer cuadro de clasificación común para toda la provincia y se participó en las tres primeras Jornadas de Archivística celebradas en Sanlúcar de Barrameda y Cádiz.
Este cuadro está en función del negociado, de esta manera son éstos los que imponen la clasificación. El archivo fue dividido en diferentes grupos documentales, formando 17 secciones, subdivididas a su vez en series y subseries. Pero este cuadro no tiene por qué ser rígido, ya que debe estar en función de los negociados de los que procede la documentación y adaptarse, respetando su estructura interna, a las propias características del archivo. Paralelamente a las labores de ordenación, se fue realizando una ficha de contenido de cada legajo en la que se describe la información que incluye. Este trabajo de descripción añadido, sin duda, ofrecerá mayores facilidades a los investigadores.

Asociación Papeles de Historia
Durante la segunda campaña, que se inició en 1984, estos trabajos contaron con una ayuda económica de la Diputación Provincial. Y al finalizar este período de un año, y como balance de los resultados obtenidos, se montó la exposición “Los fondos documentales del Archivo Histórico Municipal de Ubrique” durante los meses de noviembre y diciembre de 1985 organizada por la Asociación Papeles de Historia dentro del I Seminario de Historia de Ubrique sobre “V Centenario de la Integración de la Serranía de Villaluenga en el Señorío de la Casa de Arcos (1485-1985). Aquí fue expuesta en vitrinas por primera vez una selección de estos fondos documentales con fichas descriptivas de las diferentes secciones.
Papeles de Historia se fundó en enero de 1985 como entidad que agrupa a profesores, estudiantes y en general a toda persona interesada en la historia de la localidad con la vocación inicial de servir de apoyo a estos trabajos. Posteriormente esta asociación ha integrado a licenciados de Geografía e Historia de la Sierra de Cádiz.
Partiendo de la inexistencia o, en el mejor de los casos, el desorden y dispersión de sus fuentes documentales, sus fundadores establecieron dos objetivos:
- Contribuir a la localización, recuperación, ordenación y salvaguarda del material y piezas de interés histórico, artístico y arqueológico relacionados con Ubrique en beneficio del patrimonio colectivo.
- El fomento de la investigación científica en el ámbito ubriqueño.
Con respecto al primer objetivo se trata de localizar y hacer inventario de los fondos archivísticos relacionados con la historia de Ubrique que se encuentran depositados en diferentes archivos públicos y privados y, en su caso, conseguir fotocopias o microfilms.
Por tanto, esta entidad se crea, entre otros objetivos, también como apoyo a las tareas de búsqueda de documentos para llenar las lagunas que había dejado el incendio de la Guerra de Independencia. Y ya desde sus inicios Papeles de Historia tuvo una trayectoria paralela a los trabajos de recuperación del Archivo Municipal.
Una de las primeras tareas fue visitar diferentes archivos nacionales (Madrid, Salamanca, Simancas) para localizar cuanta documentación pudiera existir sobre la zona para obtener copias y llenar así lagunas cronológicas en sus archivos municipales. Otros proyectos fueron cristalizando, como la organización de cuatro seminarios de temas monográficos sobre la comarca de la Sierra y la edición de seis números de la revista Papeles de Historia. Todo ello, junto a una activa defensa del patrimonio con la organización de campañas divulgativas, ha ido granjeando a esta asociación cierta credibilidad en ámbitos científicos, que se ha visto traducida en la participación de prestigiosos historiadores en sus seminarios y en sus publicaciones. También por la presencia de sus miembros en numerosos congresos de historia.
Finalización de los trabajos
Por otra parte, desde mediados de 1985 se inició un nuevo período que iba a prolongarse hasta 1989. Durante esos años no se contó con ningún tipo de apoyo ni de medios para continuar esta larga tarea, por lo que los trabajos solo fueron animados, una vez más, por el voluntarismo de estos archiveros. Hasta que en marzo de 1989, merced a un acuerdo alcanzado con la concejalía de Cultura, se le da el último impulso y los trabajos pudieron finalizar en 1991 con la elaboración del inventario. De esta manera culminó la organización del archivo de Ubrique con la terminación de los instrumentos básicos para prestar sus servicios a investigadores y ciudadanía en general. Aunque hubo que esperar todavía unos años, hasta 2002, para que la Diputación Provincial de Cádiz publicara su inventario dentro de su colección de Archivos Municipales. Desde entonces se ha convertido en un centro de documentación imprescindible para el estudio de la zona, gracias al material reunido en sus estanterías.
La separación entre archivo histórico y administrativo se estableció en torno a 1979, aunque ello no debe implicar una separación tajante, sino que se pretende mantener una vía de comunicación que beneficie a ambos archivos. Se trata de establecer criterios para el propio administrativo, de manera que contribuya, al mismo tiempo, a una agilización de la gestión municipal y a la adecuada canalización de los expedientes que se destinará en un futuro al archivo histórico. De este modo una óptima organización del primero facilitará la organización del segundo.
Desde un punto de vista administrativo, con esta organización, la administración local puede ganar en una mayor eficacia y funcionalidad. Desde un punto de vista histórico, los fondos organizados son de una importancia capital para el estudio de la vida local y comarcal.
Paralelamente a estas labores en el Archivo, se ha ido obteniendo una reproducción de la documentación referida a Ubrique que se encontraba en diferentes archivos públicos de toda España. Esta aportación ha sido obra de la Asociación Papeles de Historia, cuyos miembros han acudido a estos archivos nacionales para enriquecer notablemente los fondos, pudiendo abrirse una nueva sección de documentación reprografiada que vendría a paliar, en parte, las pérdidas entre 1485 y 1810. Su importancia trasciende el ámbito local.
Los fondos
La sección de Gobierno comprende las Actas Capitulares, de gran interés para el investigador y cuya importancia se ve incrementada por el buen estado de conservación y el hecho no de presentar apenas lagunas cronológicas desde 1810. Otras series son las que forman la Comisión Municipal Permanente, y la Junta Municipal de Asociados (1875) y otras comisiones de carácter municipal. Aquí se encuentran los libros de Acuerdos de la Comisión Territorial de Málaga de 1812 y los Cabildos Generales de las 4 Villas (Benaocaz, Grazalema, Ubrique y Villaluenga de 1821 a 1839), que podemos considerar como las primeras muestras de municipalismo en estas localidades. Destaca también la Junta Local de Reformas Sociales y la Delegación Local del Consejo de Trabajo. Por último, dentro de este grupo se han incluido disposiciones varias como bases de trabajo, bandos y edictos.
Secretaría constituye la sección que más documentos ha aportado a este archivo, con un total de 615 legajos. Todas las series son amplias, así la de Registro comprende el Libro de Registro de Entadas y Salidas de documentos (1813) y la Correspondencia de oficio. Dentro de Padrones y Censos destaca el Padrón Vecinal, conservado desde 1822, que nos ofrece relaciones nominales de los vecinos, ordenados por distritos, con indicación de edad, estado, profesión, origen u otros datos, incluyendo las rectificaciones de las mismas.
Los Expedientes tienen una temática muy diversa que alcanza prácticamente a todos los grupos en los que se puede dividir el archivo. Para no destruir su primitiva estructura y conservar sus series y subseries se ha respetado la división que desde finales del XIX diferenció una parte de estos en Expedientes Personales -donde se reúne toda la documentación referida al titular del expediente- y Expedientes Impersonales –uno de los aparatados más ricos de todo le depósito documental por su variedad y amplia temática-, de gran interés para todo los aspectos de la vida local, por lo que todos ellos se encuentran detallados en las Relaciones Sumarias. Su ordenación se ha realizado con la numeración que le fue asignada y atendiendo a criterios alfabéticos. Aquí las fechas utilizadas sólo son aproximativas, ya que por su amplitud cronológica abarcan periodos de los siglos XIX y XX.
Desde 1795 existe documentación de Quintas y Militar comprendiendo los expedientes de Reemplazos y Alistamiento y otros asuntos como actas, licencias, revistados militares o subsidios pro combatientes. En el área de Personal se ha agrupado todo lo referido a funcionarios y empleados del ayuntamiento.
La documentación conservada en el archivo sobre Justicia es escasa y poco significativa por lo que solo se han podido formar dos legajos. Beneficencia y Sanidad consta de padrones de beneficencia y documentación diversa sobre otras instituciones o iniciativas benéficas de posguerra, como Auxilio Social, subsidio familiar, etc. Y también son reseñables las actas de la Junta Municipal de Sanidad (1813). En este grupo se incluye también la serie de Cementerio con un registro de defunciones y diversos expedientes para la construcción del nuevo camposanto.
El grueso de la documentación de Obras y Urbanismo, dividida en proyectos y expedientes de obras, pertenece a fechas relativamente recientes, años 60 y 70, cuando Ubrique experimenta un rápido crecimiento importante de su población y su perímetro urbano, que se ve reflejado en las construcciones de nuevas viviendas y arterias urbanas, y en todo lo inherente a una ciudad en constante crecimiento, como son las instalaciones de servicios públicos, grupos escolares, etc.
Dentro de Patrimonio se distinguen varias series: Propios, con los censos de tierras del ayuntamiento desde 1849 y copias de sus títulos de propiedad; Amojonamientos y deslindes, sobre la demarcación del término municipal y la designación de los límites junto a los expedientes de subasta, arriendo y aprovechamiento de montes de propios desde 1788, así como la documentación específica del Monte Higuerón de Tavizna. También en otro apartado se encuentran los libros de inventarios de bienes del municipio.
De Instrucción Pública son interesantes las actas de las diferentes juntas y comisiones de primera enseñanza, las relaciones de alumnos y maestros, más recientemente. y los papeles procedentes del Colegio Libre Adoptado. En cambio, resulta escasa la documentación sobre Cultura ya que se trata de una faceta de actuación pública donde los ayuntamientos no han poseído un alto grado de ejecución, apareciendo asociada a festejos, biblioteca pública y, sobre todo, a los Juegos Florales de la Sierra celebrados entre 1969 y 1975.
Las diferentes series de Servicios contiene la documentación que producen los servicios públicos que el ayuntamiento ofrece a los ciudadanos. En la de Abastos y Mercados destaca la procedente de la Comisaría de Abastos y Mercados, institución de gran importancia para la alimentación y satisfacción de las necesidades más urgentes de la población durante la penosa vida de la postguerra. Aquí encontramos todos los papeles relacionados con el Racionamiento, como cartillas, cupones, sellos, censos, solicitudes, declaraciones juradas, correspondencia, estadísticas sobre existencias, distribución y asignaciones. También documentación específica sobre determinados artículos sometidos a racionamiento junto a expedientes de concesión de puestos de mercado, parte de inspección veterinaria y hojas diarias de relación de precios.
Matadero consta básicamente del registro de ganado sacrificado. Los conduces o guías, traslado de mercancías y alimentos sería el material existente en la serie de Comercio y Transporte. Las series de Agricultura y Ganadería contienen las actas de las diversas juntas locales. En Policía se distinguen varias subseries como Policía Rural, con documentación sobre vías pecuarias desde 1795 y diversos expedientes; Policía Urbana, donde hay expedientes para la formación del nomenclátor y rotulación de calles, y Policía Municipal con la documentación de multas. Por último, de Agua y Alumbrado son los expedientes de solicitudes, surtido, tarifas o subastas. Aquí es de reseñar todo lo relacionado con la Obra Nacional para el Abastecimiento de Agua de Ubrique, iniciada en 1937.
Cobra especial relevancia en este archivo la documentación procedente del Pósito por su volumen y amplitud cronológica, además marca la fecha más antigua, en 1743, y conserva hasta 26 libros que se salvaron del desastre de 1810. Aquí se han formado numerosos grupos sobre la Junta del Pósito, protocolos, registros de entradas y salidas, expedientes ejecutivos, libros de cuentes y anuales de documentación general. La sección de Paro Obrero tiene las actas de la Comisión Gestora del Paro Obrero, relaciones, libros de contabilidad y correspondencia. Viviendas recoge los expedientes de construcción.
La variedad de contribuciones que forma de grupo documental de Rentas y Exacciones hace que sea el que presente un mayor grado de complejidad. Se han reunido aquí declaraciones, registros, fichas, padrones de contribuyentes, listas cobratorias, matriculas, hojas declaratorias, etc. Las diferentes contribuciones quedan expresadas en sus diversas denominaciones: Repartimientos, Consumo, Cédulas Personales, Catastro Rústico y Urbano, Registro Fiscal, Industria y Comercio, Arbitrios, Vehículos, Plusvalía, etc. También se encuentran las actas de la Junta Pericial. Intervención representa la sección más homogénea y sistemática de todo el archivo ya que, por su importancia para la gestión del propio ayuntamiento, suele llevarse con regularidad. Sin embargo, en algunos legajos lamentablemente ha dejado huella el abandono en que han estado durante tantos años. Está comprendida entre los legajos 1.196 y 1.586 y lo formas los presupuestos municipales ordinarios de ingresos y gastos anuales y los expedientes para confeccionar el presupuesto. Otras series la forman la Cuenta General y Trimestral de Caudales, así como los numerosos Libros Auxiliares (Intervención, Mayor, General de Gastos, Auxiliar de Ingreso y Gastos, Inventarios y Balances) que recogen las operaciones realizadas por el ayuntamiento que afectan a su patrimonio. Señalando en cada uno de sus apartados tanto la cuenta deudora como la acreedora. El grupo de Depositaría está formado por libros para controlar el dinero efectivo del ayuntamiento, sirviendo el cajero para comprobar su existencia. Se distinguen los libros de cajas y las actas de arqueo.
Los expedientes de las diferentes convocatorias electorales (municipales, diputados a Cortes, senadores y diputados provinciales), junto al censo electoral, es el material existente en la sección de Elecciones. Aquí tenemos elecciones a Diputados a Cortes (desde 1810), Senadores (1876), Diputados Provinciales (1836), Municipales (1813) y Censo Electoral (1812). Por último, un grupo denominado Varios en el que se ha reunido diversa documentación, como loterías, la procedente de la organización de los sindicatos verticales durante el régimen franquista y algunos ejemplos de sindicatos libres durante los primeros años de la transición. Así como otros papeles aportados por particulares. Destaca los de Emilio Rubiales Rojas entre los años 1980 y 1984 referidos sobre todo a su etapa como diputado nacional y alcalde de Ubrique.

Material reprografiado
El fondo ubriqueño se ha completado con la incorporación de material reprografiado para llenar las lagunas existentes con anterioridad al año 1810. Así en el ahora denominado Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo se trabajó sobre todo en la sección Osuna. Y se han obtenido copias de documentos referidos a las villas de la Serranía de Villaluenga. Entre otros, el concierto del duque de Cádiz, privilegios de los Reyes Católicos al duque de Arcos y el pleito de la Serranía de Villaluenga. Así como otros materiales procedentes del Archivo Histórico Nacional de Madrid de las secciones de Inquisición. Estado, Sigilografía y Consejos. Asimismo, del Archivo General de Simancas (Valladolid), se han obtenido reproducciones de diversa documentación, siendo relevante las del siglo XVIII referida a la Dirección General de Rentas sobre Catastros. También diverso material procedente del Archivo Protocolos de la Diputación Provincial de Cádiz y del Archivo Histórico de Benaocaz, en concreto una selección del siglo XVI.
Evolución desde 1991
El archivo tras la ordenación quedó en la Biblioteca Municipal Blas Infante. Posteriormente fue trasladado a otras dependencias del mismo edificio, donde se encuentran actualmente. Se hizo cargo Vicente Domínguez Coronil de realizar las tareas necesarias para asegurar que comenzara a prestar servicios a la administración, investigadores y sociedad en general. Fue el encargado de atender este servicio y de integrar nuevas remesas de documentación llegadas de la administración municipal, a las que le daría registro para continuar la numeración. Así como la digitalización de algunas series documentales, como los padrones, con una nueva maquinaria.
Asimismo, se llevaron a cabo dos proyectos. En ambos participó el historiador Fernando Sigler Silvera, acompañado, al menos en uno de ellos, por Juan de Dios Carrasco y Alejandro Pérez Ordóñez, entre otros técnicos. Fruto de estas iniciativas fue la creación de una base de datos y la digitalización de una parte de la documentación, como las actas capitulares desde 1810 hasta la fecha del trabajo. Asimismo, en 2012 se organizó una exposición sobre “La Guerra de la Independencia en Ubrique a través de documentos de archivos históricos”, organizado por Papeles de Historia con la colaboración del ayuntamiento consistente en reproducciones de documentos procedentes de Archivo Municipal y otros depósitos documentales.
Por otra parte, fruto de un acuerdo con la Sociedad Genealógica de UTAH, se procedió al microfilmado del Padrón de Habitantes (1822-1950) y de Quintas y Militar (1795 -1950) y posteriormente el ayuntamiento obtuvo copias de todo ello.
Recientemente los fondos documentales de Ubrique se han visto enriquecidos con una parte del legado del escritor y periodista Jesús Ynfante. Nacido en Ubrique el 1 de septiembre de 1944 y fallecido en Los Barrios el 18 de julio de 2018, nos ha dejado una inestimable obra. Una parte del su material bibliográfico y el documental fue a la Casa de la Memoria La Sauceda de Jimena y otra a Ubrique. Gracias a la cesión de la familia y al trabajo de Papeles de Historia y de la citada Casa de la Memoria se pudo inaugurar el 23 de noviembre de 2024 la Sala Jesús Ynfante dentro de la Biblioteca Municipal Blas Infante.
Se trata de un fondo muy complejo que abarca un amplio espectro. Los temas que siempre le interesaron, como historia, política, filosofía, sociología, literatura y poesía. También muchos otros libros sobre salud, nutrición y agricultura. Así como estudios que siempre le preocuparon, como el reparto de la alimentación en el mundo. Habría que destacar la biblioteca de su exilio en Francia con una cantidad muy importante de libros en francés. Son libros únicos en España que sin duda adquieren una importante relevancia porque son testimonios de los últimos años sesenta y primeros setenta. Los trabajos de catalogación no han concluido todavía pero ya sabemos que constituye una fuente y un material de primer orden para aproximarnos a numerosos aspectos de su personalidad y del universo de Ynfante. En total son unos 1.300 libros, además de fotos, negativos y objetos personales, que se puede ver ya ordenados por secciones en la Sala que se le ha dedicado en Ubrique.
Otra buena noticia es la reciente donación de la magnífica biblioteca de José Vallejo, que viene a enriquecer notablemente los fondos de Ubrique.

Conclusiones
Al hacernos cargo de las tareas de recuperación, organización y descripción de los fondos del Archivo Municipal de Ubrique en 1983 nos movían tres objetivos:
- Clasificación de este fondo documental con criterios archivísticos y su posterior custodia de forma adecuada.
- Valoración de su categoría en el seno del ayuntamiento por sus servicios a las diferentes áreas de la administración y la actuación municipal.
- Reconocimiento de su papel cultural y didáctico de primer orden abierto a investigadores y a la sociedad en general interesados en el patrimonio histórico y documental de esta localidad.
Por otra parte, con este trabajo se ha pretendido poner fin a esa historia de abandono y destrucción que ha perseguido a este depósito documental, que tuviese una presencia en la vida local y cumplir un servicio. Para ello se ha pretendido dejar sentados los cauces para la producción documental, su conservación y su servicio a la administración y al historiador, y que éstas fuesen unas tareas continuas y fluidas. Para ello sería necesario cambiar la imagen clásica del archivo como un almacén de papeles viejos y esperamos que se haya iniciado una etapa diferente basada en el estudio y divulgación de sus fondos.
Debemos tener una idea distinta de la cultura, de la historia y de la propia administración. El archivo debe aspirar a ser una institución cultural integrada en el entorno social. Se trata de convertir el archivo en un ente vivo y activo, que preste un servicio a los ayuntamientos, a los investigadores, a los administrados y a la sociedad en general. Por ello una labor prioritaria debe ser la divulgación de sus fondos mediante el desarrollo de actividades encaminadas a dar a conocer el pasado histórico y completar la formación intelectual y social de los ciudadanos.
Finalmente, después de más de ocho años de trabajo, muchos acontecimientos y recuerdos de estos archiveros están asociados a este depósito documental. Como profesionales y como ubriqueños, siempre nos ha animado la idea de reunir un material de primera magnitud para la construcción de estudios de investigación sobre la historia de Ubrique, de los que tan carente ha estado nuestro pueblo, que guarden el rigor y la seriedad que merece cualquier trabajo científico y en último término, el recuperar una riqueza que pertenece al patrimonio colectivo de todos.
Bibliografía
- HEREDIA HERRERA, Mª Antonia: Archivos Municipales Sevillanos. Inventario de los archivos de Marchena, Camas y Lora del Río, Sevilla, Diputación Provincial, 1983.
- HEREDIA HERRERA, Mª Antonia: Achivística general: teoría y práctica. Sevilla, Diputación Provincial, 1986.
- MANCILLA ANGULO, José Luis y MORALES BENÍTEZ: Ubrique: inventario del Archivo Municipal, Cádiz, Diputación Provincial, Servicio de Publicaciones, 2002.
- PAPELES DE HISTORIA. Revista de la Asociación Papeles de Historia, Ubrique, nº 1, 1986.
- https://www.tiempodehistoria.com/2024/11/23/el-escritor-jesus-ynfante-regresa-a-su-pueblo-natal-con-su-libro-postumo-la-remonarquia.html.
