Texto: Pedro Bohórquez Gutiérrez
Para quien no conozca la poesía de Juan Peña Jiménez (Paradas, 1969), esta amena y abarcadora entrevista (cuyo enlace se adjunta al final de este artículo) a cargo de su paisana, la joven poeta Helena Bascón, puede servirle de estímulo de acercamiento e introducción a ella.
La entrevista alcanza a resumir más de cuarenta años de una relación callada y en soledad con la poesía, alejada por elección de cualquier foco mediático y de corrillos literarios, desde la publicación en 1989, de un juvenil y madurado libro, «La edad difícil» (Pre-textos, Valencia) donde ya se prefigura el tono sobrio, concentrado y cordial de su voz (de tú a tú, lejos de la cualquier impostación) y las virtudes (basadas en el dominio de la versificación y en su ductilidad formal) de una trayectoria firme y ascendente y sin prisas.
La poesía de Juan Peña arraiga fuertemente en la experiencia y en el mundo clásico por igual y transita desde la introspección al asombro ante una realidad hecha de claroscuros.
La actitud indagatoria y la búsqueda de los asideros de la verdad y la belleza frente a las asechanzas de la muerte y del tiempo y la desmemoria, son señas de identidad de su poesía. A la negrura y la confusión de la Historia y el caos de la realidad cotidiana, Juan Peña opone el júbilo y la celebración ante un milagro del existir presente replegado en las pequeñas cosas y en una naturaleza sencilla y simple en su pureza, pisoteada por la insaciabilidad especulativa y destructora.
En la entrevista queda plasmado cómo la escritura poética, destilada y honda, de Juan Peña nace impregnada de la firme voluntad de trasparencia de quien siempre ha aspirado a abrevar en el manantial de lo perenne, auténtico y oculto frente a los dogmas mentirosos de una realidad prefabricada con sus «verdades» deshumanizadas, impuestas y aplastantes, enemiga de la belleza y la bondad.
Espero que disfruten de la entrevista y de la poesía de Juan Peña Jiménez, una de las voces no por oculta menos firme y verdadera del un panorama poético como el actual plural y de voces confusas y confundidas.


