Y fin

OPINIÓN
Texto: María Lobato González

Hace cosa de un mes, en una de las aulas más pequeñas de la Facultad de Comunicación, daba por terminada, al fin, la etapa universitaria de muchos. Era el primer día que accedía al lugar sin muletas y, en la entrada, los distintos pósters de mis compañeros y compañeras daban la bienvenida a la extraña jornada que nos esperaba por delante. Me sentía un fraude. Reportajes sobre la guerra, estudios de prensa satírica, análisis de obras literarias… A mi alrededor, todo el mundo parecía ser exactamente aquello que se esperaba de un estudiante de último año de Periodismo: serio. Bajo mi brazo, sin embargo, arropados por sus colores, solo podías apreciar a Superman y a Spiderman. Había pasado los últimos meses estudiando ambos héroes por una simple cuestión: el periodismo.
Es probable que a muchos se les haya pasado por alto, pero tanto Clark Kent como Peter Parker son, en su versión más mundana y con sus diferencias, periodistas. Justo sobre esa cuestión trabajé codo con codo con mi tutora. ¿Qué similitudes podemos encontrar en ambos? ¿Qué relación guardaba, a su vez, la dimensión heroica de cada uno con la labor periodística que desempeñan? ¿Cómo nos servía esto para estudiar el propio periodismo, para entenderlo mejor, para trasladarlo a nuestro día a día?
Mi trabajo se colgó enfrente de tres estudios sobre tratamiento de noticias que fingí leer antes de volver a mi lugar, a la espera de la exposición. Para mi suerte, pronto me rodearon caras conocidas y me miraron ojos que no se limitaban a examinar, sino a aprender. Así, durante unos largos veinte minutos (puede que más), y con las caras de Levinas, Bauman, Eco y otros tantos perforándome la nuca, cité a Galeano: “En un mundo de plástico y ruido, quiero ser de barro y de silencio”. Porque ¿no era justo eso lo que estaba defendiendo? El periodismo que incomoda, el que te ensucia las manos, el que te hace volver a la tierra.
Durante mi exposición, hice reír a mi tutora, guardé silencio durante segundos (años, si me preguntas) porque no sabía verbalizar la palabra “empatía” (pero sí que pude decir Kapuściński sin trabarme, que tiene tela…), y sentí cómo se desprendía y se instalaba en los demás una ínfima parte de lo que quería hacerles llegar. Así, de un Peter Parker (2014), que utiliza el fotoperiodismo como fuente de ingresos sin pensar en que las implicaciones de sus acciones vulneran por completo el código periodístico, aterrizamos en un Clark Kent (2025), perfecto y sólido en sus ideales, dando la mano a un periodismo institucional que mira al otro antes de mirarse a sí mismo.
Hacia el final, todo estaba ya dicho. O casi todo. ¿Por qué crees que ha cambiado tanto la figura del héroe en ambos largometrajes? La pregunta llegó sin avisar y me supo a improvisación de su parte. Creo que no tardé mucho en responder o, al menos, eso quiero pensar. Lo que sé con certeza es que miré de nuevo el póster de mi trabajo y todo pensamiento fragmentado tomó forma en una idea muy sólida (muy simple, muy infantil, muy sincera, muy necesaria). De pronto, tenía la verdad en mis manos, podía dejarla escapar y sabía (sabía, de la misma forma que sabes tu nombre) que no serviría de nada. Pero allí, por un momento, sentía que cambiaría el mundo. Porque hoy, más que nunca, necesitamos creer que existe el Bien, respondí.
Y ¿acaso mentía?

¿Cómo nos servía esto para estudiar el propio periodismo, para entenderlo mejor?
¿Cómo nos servía esto para estudiar el propio periodismo, para entenderlo mejor?
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