El Observatorio de Salud Especialista Ya traslada a la candidata de Por Andalucía un análisis técnico para abordar las demoras en atención primaria

El presidente del Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”, el Dr. Antonio Rodríguez Carrión, mantuvo el 15 de abril de 2026  una reunión de trabajo con la diputada Esperanza Gómez Corona, candidata número uno de Por Andalucía por la provincia de Cádiz a las próximas elecciones autonómicas.
Este encuentro se enmarca en una ronda de contactos que el Observatorio está ofreciendo a todas las formaciones políticas, con el objetivo de que los grupos que concurren a los comicios de mayo de 2026 «conozcan la realidad asistencial que viven los pacientes y dispongan de una base técnica común para la elaboración de sus programas electorales».

Diagnóstico de un problema estructural
Durante la reunión, el Dr. Rodríguez Carrión hizo entrega de un estudio detallado —titulado “Sanidad Andaluza: Ser o no ser”— en el que se analiza «el desequilibrio estructural del sistema sanitario».
El informe pone de manifiesto que, aunque se ha mejorado el tiempo medio por consulta hasta los diez minutos, «no se ha dimensionado el sistema para absorber la demanda real, lo que ha convertido esta mejora en una demora acumulada de carácter estructural».
El presidente del Observatorio subrayó las principales consecuencias de esta situación:

  • Debilitamiento de la continuidad asistencial: la pérdida de seguimiento por el médico habitual se asocia a un aumento de hospitalizaciones y mortalidad.
  • Saturación de los servicios de urgencias: ante la dificultad de acceso a Atención Primaria (con esperas medias en torno a 9 días), una parte importante de los pacientes recurre a urgencias como alternativa.
  • Impacto en colectivos vulnerables: especialmente en pacientes crónicos y personas mayores, que dependen de una accesibilidad real, no solo formal.

Compromisos para la próxima legislatura
Por su parte, Esperanza Gómez valoró positivamente «el rigor del análisis presentado, coincidiendo en la necesidad de abordar este problema mediante medidas organizativas que garanticen una accesibilidad efectiva a la Atención Primaria», según informó el Observatorio en un comunicado.
El Observatorio de Salud considera «imprescindible que los programas electorales incorporen compromisos verificables», entre ellos los siguientes:

  • El dimensionamiento real de las plantillas sanitarias.
  • La revisión de los cupos en función de la complejidad clínica de los pacientes.
  • El cumplimiento efectivo de la normativa vigente en materia de salud (Ley 2/1998 y Ley 16/2011).
Esperanza Gómez Corona y Antonio Rodríguez Carrión.
Esperanza Gómez Corona y Antonio Rodríguez Carrión.

El Observatorio ha remitido este estudio al conjunto de las formaciones políticas que concurren a las próximas elecciones autonómicas, con el objetivo de situar la accesibilidad en Atención Primaria como una prioridad real en la agenda sanitaria. Es el siguiente:

SANIDAD ANDALUZA: SER O NO SER
Entre consultas rápidas sin demora y atención de calidad con tiempo suficiente: la necesidad de dimensionar el sistema para no tener que elegir.
La Atención Primaria andaluza arrastra un desequilibrio estructural que conviene explicar con claridad: se mejoró el tiempo por consulta, pero no se dimensionó el sistema para absorber la demanda real.
Las demoras actuales no son un fallo puntual ni una circunstancia pasajera, sino la consecuencia directa de esa pérdida de capacidad. A partir de ahí, la continuidad asistencial se ha debilitado, las urgencias se han ido saturando progresivamente y la ciudadanía ha terminado recurriendo a circuitos alternativos para resolver problemas que deberían atenderse en su centro de salud.
Las leyes vigentes —Ley 2/1998 de Salud de Andalucía y Ley 16/2011 de Salud Pública— reconocen derechos y establecen obligaciones que, en la práctica, hoy no se cumplen plenamente.
Este documento no nace como una crítica, sino como una base común de actuación, con propuestas concretas y verificables que difícilmente deberían quedar fuera de cualquier proyecto serio de gobierno.

“Consultas de cinco minutos son más propias de la atención veterinaria que de la atención médica; supone tratar a las personas como si fueran ganado”.
Julian Tudor Hart

Hay frases que no envejecen. La de Julian Tudor Hart no solo sigue vigente, sino que ayuda a entender con claridad dónde empieza el problema: cuando el tiempo desaparece, la medicina pierde calidad, pierde seguridad y pierde humanidad.
Durante décadas, la Atención Primaria en Andalucía funcionó con un modelo que hoy resulta difícil de sostener desde el punto de vista clínico. Médicos con cupos que podían alcanzar los 2.000 pacientes, agendas de hasta 50 consultas diarias y apenas tres a cinco minutos por paciente. Aquello permitía algo muy valorado por la población: acceder con rapidez al médico. Pero lo hacía a costa de una atención limitada, donde muchas veces no había margen real para escuchar con calma, explorar con rigor o explicar adecuadamente.
Hace 8 años, el sistema intentó corregir ese modelo. Se redujeron las agendas a 35 pacientes diarios y se amplió el tiempo por consulta hasta diez minutos. Fue una decisión acertada, necesaria y alineada con una medicina más segura y de mayor calidad.
Pero esa mejora introdujo un desequilibrio que no se corrigió. Porque los pacientes no desaparecieron.
Y aquí aparece un hecho sencillo, casi evidente, pero clave para entender todo lo que vino después. Un sistema que antes atendía 50 pacientes al día por médico pasó a atender 35. La mejora en el tiempo por consulta fue correcta. Pero si no se incorporan más médicos, el sistema pierde capacidad. Y esa pérdida no desaparece: se transforma en demora acumulada.
Cada día, aproximadamente 15 pacientes por médico dejan de tener un hueco en la agenda ordinaria. No dejan de necesitar atención, ni de enfermar, ni de acudir al sistema. Simplemente empiezan a esperar. Día tras día. Semana tras semana. Así es como la demora deja de ser un problema puntual para convertirse en una realidad estructural.
En los últimos años, la Junta de Andalucía ha realizado un esfuerzo que conviene reconocer. Aumentan las consultas telemáticas entre especialistas y médicos de cabecera. El número de médicos de familia ha aumentado un 9,3%, pasando de 6.851 a 7.486 profesionales. Se ha mejorado la estabilidad laboral y se han incrementado las retribuciones, corrigiendo en parte una situación previa marcada por la precariedad y por condiciones menos atractivas que en otras comunidades.
Sin embargo, la realidad demuestra que ese esfuerzo, siendo importante, no ha sido suficiente. Las demoras siguen ahí. Y cuando un problema persiste en el tiempo, normalmente es porque su causa principal no se ha resuelto.
Para sostener el funcionamiento diario, el sistema ha ido incorporando distintas soluciones organizativas: se ha introducido la consulta telefónica para situaciones que no precisan consulta presencial y el “trinomio” para trabajo conjunto de médico de cabecera-enfermero de cabecera-administrativo de cabecera. La farmacia gestiona las repeticiones de recetas de pacientes crónicos.
Además, se ha creado un “back office” con respuesta en 72 horas y agendas de “accesibilidad” o “continuidad asistencial”; es decir, consultas extraordinarias fuera de cupo. Medidas que, en su origen, estaban pensadas para momentos concretos, pero que en la práctica han pasado a formar parte del funcionamiento habitual.
Y cuando lo excepcional se convierte en norma, aparecen consecuencias que no siempre se hacen visibles de inmediato. La atención se fragmenta, el paciente es atendido por distintos profesionales y se debilita uno de los pilares fundamentales de la Atención Primaria: la continuidad asistencial.
La evidencia es clara. El Ministerio de Sanidad ha señalado que la continuidad con el mismo médico reduce la mortalidad, las hospitalizaciones y el uso de los servicios de urgencias. No es un elemento secundario, es una condición esencial de calidad clínica.
Cuando el acceso al médico de cabecera se retrasa, el sistema se desplaza. Según el Barómetro Sanitario, la demora media se sitúa en torno a los 9 días, el 69,8% de los pacientes recibe cita en fecha posterior a la deseada y más de la mitad, un 53,7%, termina recurriendo a los servicios de urgencias como alternativa. El resultado es bien conocido: urgencias cada vez más saturadas, incremento del gasto sanitario y pérdida de eficiencia global del sistema.
A todo ello se suma un aspecto que rara vez se explica con suficiente claridad: el factor económico. La pregunta “¿cuánto cuesta?” es legítima, pero incompleta si no se acompaña de otra igualmente importante: “¿cuánto ahorra?”.
La evidencia internacional en salud pública muestra que invertir en Atención Primaria reduce hospitalizaciones evitables, previene complicaciones y disminuye la presión sobre urgencias. No se trata solo de gastar más, sino de gastar mejor.
Invertir en Atención Primaria no es un gasto adicional: es la forma más eficaz de contener el gasto sanitario futuro.
Existe además otra realidad menos visible, pero determinante: la heterogeneidad de los cupos. Dos médicos pueden tener el mismo número de pacientes asignados y, sin embargo, soportar cargas de trabajo muy diferentes en función de la edad, la cronicidad, la complejidad clínica o la situación social de esos pacientes.
El número de tarjetas sanitarias no refleja la carga real de trabajo.
Y lo que no se mide bien, difícilmente se puede gestionar bien.
Algo parecido ocurre con los indicadores. Expresiones como “primera cita disponible” o “demora media del centro de salud” ofrecen una imagen parcial de la realidad. Porque una cita puede existir en el sistema… y no ser realmente accesible para el paciente.
Es la diferencia entre accesibilidad formal y accesibilidad real.
Dicho de forma sencilla: la cita existe para el sistema, pero no siempre para quien la necesita.
El marco legal es claro. La Ley 2/1998, de Salud de Andalucía, reconoce el derecho a una atención sanitaria de calidad, a la accesibilidad en un tiempo clínicamente adecuado, a recibir información veraz y a participar en el sistema sanitario. Por su parte, la Ley 16/2011, de Salud Pública, establece la obligación de promover la educación sanitaria, el autocuidado y el uso adecuado de los servicios.
Cuando la experiencia real de los pacientes no coincide con lo que reflejan los indicadores, no estamos solo ante un problema organizativo. Estamos ante una brecha que afecta a derechos reconocidos por la normativa vigente.
Y, sin embargo, la participación ciudadana sigue siendo limitada. Existen mecanismos, pero su capacidad real de influencia es reducida. Esto hace que la experiencia cotidiana de los pacientes, que es la que mejor refleja la realidad del sistema, no siempre llegue con la fuerza necesaria a los espacios donde se toman decisiones.
Todo lo anterior conduce a una conclusión que conviene expresar con serenidad y claridad: el problema de la Atención Primaria en Andalucía no es únicamente un problema de falta de médicos, ni solo organizativo, ni exclusivamente económico. Es la suma de todos esos factores, sostenida en el tiempo.
Pero también es importante decirlo con la misma claridad: tiene solución.

  • No se trata de elegir entre rapidez o calidad.
  • Se trata de dimensionar el sistema.
  • De ajustar los recursos a la demanda real.
  • De mejorar las condiciones laborales hasta hacer atractiva la incorporación de profesionales.
  • De recuperar la continuidad asistencial como eje.
  • De medir lo que realmente importa.
  • De impulsar la educación sanitaria.
  • Y de escuchar a la ciudadanía.

La pregunta, en el fondo, es muy sencilla: ¿Queremos una Atención Primaria que obligue a elegir entre rapidez o calidad… o estamos dispuestos a organizarla para que pueda ofrecer ambas? La respuesta no es técnica. Es política. Y también es una oportunidad.

Compromisos imprescindibles
Se considera imprescindible que cada formación política incorpore en su programa electoral:

  • Dimensionamiento real de plantillas, con objetivos y plazos concretos
  • Garantía de continuidad asistencial, con indicadores públicos
  • Revisión de cupos basada en complejidad
  • Desarrollo efectivo de la educación sanitaria (Ley 16/2011)
  • Incorporación de indicadores de accesibilidad real
  • Participación ciudadana efectiva y evaluable
  • Evaluación económica del retorno preventivo

Su ausencia en cualquier programa electoral no reflejaría la magnitud real del problema ni la necesidad de abordarlo con el rigor que merece.

Conclusión final
La sanidad andaluza no necesita elegir entre dos modelos imperfectos.
Necesita organizarse mejor. Porque cuando la Atención Primaria funciona, todo el sistema mejora: disminuyen las urgencias, se optimiza el gasto y aumenta la calidad asistencial. Y cuando no lo hace, todo se resiente.
Este documento no pretende cerrar un debate. Pretende abrir una oportunidad. Una base común desde la que avanzar.
Y una propuesta que, por su alcance y por su impacto, difícilmente debería quedar fuera de cualquier proyecto serio de futuro para Andalucía.
Porque, en este asunto, más que nunca, ser o no ser no es una cuestión retórica. Es una decisión de gestión.

Antonio Rodríguez Carrión, médico.
Presidente el Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”

 

 

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