Ubrique, el espejo incómodo de la sanidad andaluza

OPINIÓN
Antonio Rodríguez Carrión (*)

Una mujer mayor de Ubrique se levanta un lunes sintiéndose peor que el viernes. No se está muriendo, pero tampoco está bien. Tiene más fatiga, duerme mal y nota que algo no va bien. Pide cita con su médico y no la consigue pronto. Espera. Aguanta. Y acaba en una consulta extraordinaria, en un hueco improvisado o en unas urgencias saturadas. Esa escena cotidiana resume un problema que merece ser mirado de frente.
Sería injusto negar el esfuerzo realizado en Andalucía en los últimos casi ocho años. Ha habido más inversión, mejores sueldos, mayor estabilidad
laboral, más plantilla y medidas para aliviar la presión asistencial. Ese esfuerzo existe y debe reconocerse.
Pero la sanidad no se valora solo por lo que figura en los presupuestos o en los informes. Se valora, sobre todo, por lo que vive el paciente cuando necesita ser atendido. Y ahí es donde Ubrique se ha convertido en un ejemplo muy útil para entender un problema que probablemente afecta, en mayor o menor medida, a otros centros de salud andaluces.
Ubrique tiene 16.624 habitantes y está declarado municipio de difícil cobertura. Sobre el papel, el centro de salud dispone de una dotación razonable: 11 cupos de medicina de familia, dos de Pediatría, cuatro médicos de refuerzo y una UVI móvil con cinco equipos completos. Todos los cupos están cubiertos.
Sin embargo, la experiencia diaria de muchos vecinos no encaja del todo con esa imagen. La demora media oficial para cita con el médico de familia es de 4,5 días, pero en los cupos con mayor carga asistencial la espera habitual para una cita presencial suele alcanzar los 10 días. Además, se realizan unas 600 consultas extraordinarias al mes, que suben a 900 en diciembre y enero. Cuando una medida de apoyo se repite así mes tras mes, deja de ser excepcional y pasa a parecer estructural.
Las urgencias también trabajan al límite. En noches laborables se atienden unas 25 consultas de prioridad 3 o 4 con un solo médico y un enfermero. Los fines de semana y festivos, con guardias de 24 horas, se atienden entre 80 y 100 consultas al día con dos médicos y dos enfermeros. Y todo ello en una localidad cuyo hospital de referencia está en Villamartín, a 32 kilómetros, por una carretera estrecha, con curvas y en mal estado.
Estos datos no deben utilizarse contra los profesionales, sino justamente para reconocer su enorme trabajo. Médicos, pediatras, enfermeros, personal de urgencias, recepción, apoyo, dirección del centro y equipos de la UVI móvil sostienen cada día una atención muy exigente. También merece reconocimiento la colaboración del Ayuntamiento de Ubrique, la constancia de los colectivos ciudadanos, el trabajo del Consejo Local de Salud y del Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”, así como la labor de Radio Ubrique, Radio Comarca, El Periódico de Ubrique y Canal Sierra de Cádiz TV por mantener vivo este debate público.
Las asociaciones vecinales, los colectivos sociales y el Consejo Local de Salud no deben ser vistos como una molestia, sino como aliados clave para seguir de cerca las mejoras, detectar problemas reales y ayudar a construir soluciones útiles entre ciudadanía e instituciones. También merece un reconocimiento especial el personal de Recepción, que trabaja cada día en la primera línea de la presión, gestionando citas, dudas, quejas y urgencias percibidas en un contexto de gran tensión.
Precisamente por respeto a todos ellos, lo razonable no es defenderse, sino evaluar. Hace falta una auditoría externa o de la Alta Inspección del SAS que estudie con rigor qué está ocurriendo y por qué.
Esa revisión debería analizar la gestión de agendas, las consultas extraordinarias, las urgencias, la continuidad asistencial, la participación ciudadana y la educación para la salud. Pero también debería estudiar algo de fondo: si las plantillas médicas que hace años podían parecer suficientes siguen siéndolo hoy, cuando los pacientes son más complejos, las actividades exigidas a médicos de familia y pediatras son muchas más y la burocracia, junto con la carga informática, consume una parte creciente del tiempo clínico.
Igualmente importante es proteger la continuidad asistencial con el médico de cabecera y no convertir en costumbre que el paciente vaya pasando de un médico a otro para contener las demoras. Esa fragmentación puede aliviar la lista de espera sobre el papel, pero debilita la confianza, rompe la visión global del enfermo y puede generar más consultas, más pruebas y más visitas a urgencias.
Y junto a ello hace falta una información mucho más constante y útil a la población, por todos los medios posibles: cartas, hojas informativas, redes sociales, radio, televisión y prensa. Explicar bien cuándo pedir cita telefónica o presencial, cuándo no acudir a urgencias si no hay signos de alarma, por qué conviene anular una cita si no se va a usar y cómo manejar algunos problemas leves en casa no es un detalle menor. Es una forma de cuidar mejor a la población y de utilizar mejor los recursos sanitarios.
La auditoría no debería entenderse solo como una revisión de lo que ocurre en Ubrique, sino también como una oportunidad para reforzar y afinar la propia estrategia andaluza de Atención Primaria.
Lo que ocurre en Ubrique importa más allá de Ubrique. Porque puede ayudar a entender una pregunta que sigue abierta en Andalucía: cómo es posible que, después de tanto esfuerzo, todavía haya tantos ciudadanos que sientan que llegar a tiempo a su médico sigue siendo demasiado difícil.
No basta con invertir. No basta con contratar. También hay que revisar si las plantillas responden a la medicina actual, si la burocracia está ahogando tiempo clínico, si se protege de verdad la continuidad asistencial y si la población recibe la información necesaria para colaborar mejor con su propio sistema sanitario.
Porque cuando la estadística tranquiliza, pero la experiencia diaria preocupa, lo que hace falta no es más retórica. Lo que hace falta es una auditoría valiente.

Centro de Salud de Ubrique.
Centro de Salud de Ubrique.

Ubrique, 14 de marzo de 2026

(*) Antonio Rodríguez Carrión. Médico. Portavoz de los colectivos sociales del Consejo Local de Salud del Ayuntamiento de Ubrique y presidente del Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”. www.especialistasya.com

 

 

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